REPORTAJE EN TVG SOBRE LA EXPOSICIÓN POSTMODERN MEN´S FASHION
Reportaje en tv sobre la exposición
EFéMERO 2018.
Ponente: Román Padín
Otero
Doctor en Bellas Artes
por la Universidad de Vigo, con la tesis “La articulación de la moda en el
espacio museístico en el cambio de milenio”. Profesor en ESDEMGA, colaborador
en prensa. Licenciado en derecho.
Ponencia: Postmodern
Men´s Fashion.
La moda masculina es
objeto de menos atención que la femenina. Las exposiciones y publicaciones
dedican más espacio al vestido de la mujer pues resulta más complejo, vistoso y
su tratamiento académico se apoya en el valor material de la alta costura.
Frente a eso, el vestido de hombre ha sido evitado en los estudios, las
muestras y en la iconografía, sobre la base de la austeridad del aspecto
masculino y la “gran renuncia” de los caballeros a aderezarse desde el nuevo régimen.
El final del siglo XX y el inicio del siglo XXI, han visto el despertar y
asentamiento de la complejidad y vistosidad en la ropa de hombre, gracias a una
tendencia socio cultural liderada por los movimientos musicales, que encontró
apoyo teórico en el postmodernismo.
En la década de los
años 1960 se inició una revolución progresiva en la ropa del hombre, ampliando
las posibilidades, formas, colores, estilos en el vestuario masculino. La bella silueta italiana, unos trajes más
estrechos, estilizados fue retomada por Hardy Amies quien exportó desde el
Reino Unido a Estados Unidos trajes de confección para caballero con
innovaciones como ventilación en la espalda, cintura marcada y dos botones. El
modisto francés Pierre Cardin, aportó la moda
futurista, inspirada en el alunizaje del hombre. Una estética que se
combinó con el estilo mod, el aspecto que llevaban los Beatles. La moda
de Carnaby Street fue la siguiente novedad, con las creaciones de John Stephen.
Trajes de satén, pana, terciopelo, pantalones de talle alto o bajo, camisas de
flores, corbatas de colores y gorras beatle crearon el London look. Tiendas de Carnaby Strret, Picadilly, King´s Road,
Dover Street, vestían una nueva élite con estilo paquistaní/indio de jet set hippie. Tommy Nutter creaba nueva
sastrería en Savile Row, con clientes como Mick y Bianca Jagger, Twiggy, The
Beatles. El final de los 1960, destacó
una moda ecléctica, étnica, exótica, combinando invenciones caseras y
antiguallas. Era la imagen de la cultura liberal de esa década, con viajes a
oriente, drogas, hedonismo que desembocó en una beligerancia social frente a la
guerra de Vietnam. De aquel estilo de color en la moda hippie se pasó a otro
color en la moda glam-rock con David
Bowie y Marc Bohan en los años 1970. En
el final de la década Giorgio Armani deconstruye las chaquetas y la silueta,
tal y como se ve en American Gigolo. El
traje blanco se recupera con un recuerdo a los años 1920 del Gran Gatsby en la película Saturday Night Fever. Y el White Duke de
Bowie. La imagen futurista de los años 1980 con evocaciones a los años 1940 de
amplias hombreras se encontó en Blade
runner en 1982. Y las siluetas trapezoidales de los modistos del
prêt-à-porter de lujo parisino Thierry Mugler, Claude Montana, Jean Paul
Gaultier, Azzedine Alaïa. El glam rock había
aportado plataformas, estampados de serpiente y glitter, luego el punk fue el que llevó el espíritu social
de la calle a la moda. Malcolm Mclaren y Vivienne Westwood en su tienda de
King´s Road, World´s End, llenaron las camisetas de frases provocativas, referencias
políticas, sexuales y aún masoquistas en ocasiones, los pantalones de
imperdibles y las chaquetas adornadas con pintadas y banderas. La colección Pirate de Vivienne Westwood 1981-1982,
abrió el camino a otro atavío musical, el de los nuevos románticos. Luego los
góticos, break dancers, hip hop look, grunge con Kurt Cobain de Nirvana, abrieron las posibilidades a otros modos de
hombre. La influencia de revistas como I-D, The Face, Blitz, Arena fue decisiva
en la década de 1980 y el trabajo del estilista cobró importancia en una época
de combinaciones de todas las épocas para el vestido del hombre. Ray Petri y
Simon Foxton fueron dos de los más notables creando apariencias transversales.
Los grandes diseñadores hacen aparición en los años 1980, Ralph Lauren con su
estilo Ivy League, Calvin Klein con el cuerpo y la ropa interior en anuncios de
jeans, Giorgio Armani y la deconstrucción. En 1984-85 Jean Paul Gaultier
traspasa fronteras de género e identidad con la colección Et Dieu créa l´homme en la que presenta faldas para señores. Otra
iconoclastia procedió de los diseñadores japoneses en esa época Issey Miyake,
Rei Kawakubo, Yohji Yamamoto, presentaban siluetas bidimensionales, de color
negro, con descosidos, rotos, fluidez y otra belleza wabi-sabi. Al tiempo surge el diseñador procedente de las escuelas
de moda con fuerza, el grupo de los 6 de
Amberes (Dirk Bikkermbergs, Ann Demeulemeester, Walter van Beirendonck,
Marina Yee, Dirk van Saene, Dries van Noten), incorporan un nuevo ideal de
hombre. Antes Martin Margiela crea un nuevo tipo de diseñador ausente,
provocador y con interés por el reciclado. Después Raf Simons crea la nueva
silueta alargada y pálida de joven europeo frente a los cuerpos atléticos
norteamericanos. En Londres Andreas Kronthaler diseña MAN para Vivienne
Westwood. En Paris Hedi Slimane profundiza en la silueta estilizada, Jil Sander
en el minimalismo junto a Helmut Lang. Tom Ford usa el sexo para diseñar y
vender, Paul Smith reinterpreta con colores el sastre inglés desde Londres.
Surge la moda de España notablemente con Adolfo Domínguez, Sybilla, Jesús del
Pozo, el joyero Joaquín Berao. Se produce la invasión de diseñadores
anglosajones en Paris (Galliano, McQueen, Ford) y una nueva etapa con el siglo
XXI en la que las grandes corporaciones del lujo rivalizan en audacia frente al
ingenio con personalidad de las pequeñas empresas. Se relanzan las viejas casa de alta costura
con fuertes colecciones de pêt-à-porter de mujer y hombre. Ricardo Tisci al
frente de Givenchy en 2010 crea la revolución de hip hop, sports, urban, falda,
pantalón. Tom Ford insiste en el porn
chic. Neil Barret en Prada crea un hombre esencial. En 2010 se relanza la sastrería tradicional
con un giro, incidiendo en la napolitana frente a la inglesa, extremando la
inglesa frente a otras y desarrollando un negocio mundial de moda de hombre con
Blazer, americana, traje, chaqueta, muy
guiado por la influencia del elegante Lapo Elkann desde las páginas de L´Uomo
Vogue en abril de 2012 En el lado opuesto diseñadores de
vanguardia como Rick Owens, comienza a generar su cohorte de fieles seguidores
y a marcar los aspectos más extremos. Del mismo modo que Thom Browne crea un
look de colegial extremo en su sastrería. Christophe Decarnin relanza Balmain y
sus siluetas de vértigo. Stefano Pilati en Zegna hace sofisticación. Y sobre
todos ellos se mantienen con cierta constancia Versace y Dolce&Gabanna. En 2015
se produjo una sobrevenida moda del telón de acero con Demna Gvasalia, Gosha
Rubchinskiy, con un estilo de nuevo clochard
y de relectura de ropa del pasado. Otras vanguardias como la de Craig
Green, Afterhomework Paris, Virgil Abloh, representan el hombre poliédrico del
2018 en adelante, manifiestamente con la revolución del todo vale de Alessandro
Michele al frente de Gucci desde 2015.
Las más recientes forma
de vestir del hombre es, moda ecléctica que abarca desde nueva sastrería, a moda
de vanguardia, siluetas transversales de grandes cadenas de ropa económica
(silueta gallo), cierta tendencia a la ideología en cuestión de sostenibilidad
(de materiales, reciclaje, circularidad del diseño, orígenes ciertos, derechos
humanos), cierta presencia del no-género, carrusel de siluetas sartoriales
desde lo amplio a los ajustado, carrusel de siluetas de ropa deportiva urbana
desde lo retro a lo futurista.
Román Padín Otero
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