viernes, 20 de septiembre de 2013

Hombres y Corbatas

HOMBRES Y CORBATAS
EXPOSICIÓN DE RETRATOS.
FOTOGRAFÍAS DE JAVIER CÁNAVES Y DIBUJOS DE ROMÁN PADÍN
CABOT CENTRE DISSENY
PALMA DE MALLORCA
SETIEMBRE 2013

Hombres y corbatas                                                                                    Cuenta la escritora Edith Sitwell en su libro “English Eccentrics”, que entre algunos aficionados a la moda de la sociedad eduardiana se dedica más tiempo al acicalamiento que entre el resto de la población. Aquel estilo de lechuguino, dandi, o petimetre, no es ya el referente de virilidad urbana. El hombre de referencia en el siglo XXI dedica más tiempo a su intelecto que al nudo de la corbata, pues lleva la seda alrededor del cuello como algo obvio desde la adolescencia. El caballero de la hipermodernidad exhibe un cuerpo vigoroso por actitud. Y lee poesía, ama el ballet, disfruta del teatro, gusta de la música, admira la pintura, es cosmopolita, opina en prensa, es científico, se entretiene con el deporte, es docente, entiende el design y usa de la moda como una de las bellas artes. Una gavilla de retratos fotográficos y su versión en pincel,  nos ilustran de lo que es ser hombre en el siglo XXI. 

Román Padín Otero     












































viernes, 23 de agosto de 2013

memorias barbudas.NEO2

http://www.neo2.es/blog/2013/08/memorias-barbudas/
Memorias barbudas                                                                                           La moda de los hombres con barba se ha generalizado de modo ostensible en las últimas temporadas.                                                Viendo tanta presencia de chicos y hombres con la cara cubierta de vello, surge la inquietud de conocer el origen de esta tendencia.                                                                                               En la historia del arte, se han ido alternando las modas del afeitado y el barbudo desde el origen de la civilización.                                                                          Los guerreros representados en el friso persa de los arqueros (S.V a.c.), Museo del Louvre de París, llevan las barbas y el pelo largo, rizados con tenacillas y adornados con filamentos preciosos. Esas barbas las llevaban por distinción, fuerza y lujo.                               Los gigantes y dioses griegos  representados en los alto relieves del Altar de Zeus (siglo II a.c.), Museo Pérgamo de Berlín, llevan barba como señal de virilidad, edad y autoridad. Los guerreros y personajes mitológicos  representados sin barba son juvenales. Tan generalizada estuvo la barba en la antigua Grecia, que los romanos del Imperio iban afeitados entre otros motivos de elegancia y pulcritud, también para diferenciarse de los griegos. En el siglo II d.c. , el emperador Adriano se creció barba y abrió la puerta a unas alternantes costumbres de barbudos o lampiños, atendiendo a motivos políticos, religiosos y sociales, que fueron el eje de la historia antigua, media y moderna en cuestión de pelos faciales, hasta la contemporaneidad.  Haciendo pasar la cara afeitada, a la barba Adriana, a la española, la inglesa cuadrada, a en cuchillo, mandarín, completa, de dos días, bigote y barba vigorosa completa.                                                                 La moda admitiendo la coexistencia de barbudos y lampiños de los siglos XIX y XX, se advierte bien en el cuadro del Museo de Orsay, “El círculo de la calle Royal”(1868) de James Tissot, donde hay barbudos, patilludos, bigotudos y lampiños en una escena de sociedad burguesa urbana.                                                                 En el siglo pasado, la barba prominente se identificó con el burgués acomodado en una época inicial del siglo. Y pasó a identificarse con una postura política de izquierdas o progresista a partir de los años sesenta.                                                                                    La recepción que en el siglo XXI, hacemos de los barbudos responde a varios factores. Empezó la barba de dos días tipo Tom of Finland, en lo que se llamaba un estilo desaliñado o cómodo-leñador-macho, para reafirmar una estética viril.    Luego se aumentó de frondosidad, y de masculinidad, tomando el look latino como Tony Ward y David Gandy. Y finalmente se ha hecho extra frondosa, como la del modelo Christian Goran y el super bigote de Jarrod Scott,  admitiendo una nueva belleza hipertrofiada de macho barbudo. Este nuevo canon de barbudo, amplia el rango de edad de los modelos masculinos y permite una exageración del look Slim en pantalones y chaquetas, que se equilibra en virilidad con el pelo frondoso y la barba voluminosa, propios de un personaje hercúleo. Y aún el juego queer del tercer género, entra en el barbudo que lleva ropas unisex y actúa en una nueva virilidad de androginia, como el cantante y modelo Benjamin Dukhan.                                                                                                   Hoy en cuestión de barbudos se hace realidad el Hércules Farnesio viril, maduro y fornido. Y se hace realidad, Andrógino barbudo. Entre medias el Adriano de barba corta completa o bigote y el Antínoo barbilampiño. Todo cabe en la hipermodernidad, pero ya, todo cabía en también en la antigüedad, han pasado siglos pero la barba significa lo mismo, fuerza, sudor y energía.                                                                        Román Padín Otero                                                                                        Profesor de Análisis de Tedencias en la Escola de moda de Galicia (ESDEMGA), redactor de El correo gallego y Faro de Vigo.  













miércoles, 17 de julio de 2013

Masculino.Masculino, (EMBlog)







Masculino/Masculino                                                                                           El museo de Orsay en París, prepara una exposición para el próximo otoño sobre la representación del desnudo masculino en el arte desde 1800 a la actualidad. No es habitual que esta temática se trate en los museos, pues frecuentemente es la apariencia femenina desnuda, lo venusiano, aquello que ocupa las monografías de la historia del arte.                                                       El antecedente en este tipo de tratamiento del hombre en el arte, se encuentra en la monográfica que el museo Leopold de Viena, presentó en otoño invierno del 2012, bajo el título “Nude men from 1800 to the present day”.                                                                                                                                                     No es baladí referir estas muestras en este momento del sistema de la moda. Pues la cultura del aspecto ha evolucionado en las últimas décadas desde la apariencia vestida a la apariencia desnuda. La moda últimamente, impone desde la calle, el gusto por exhibir el cuerpo atlético de las hordas de aficionados al deporte que pueblan los países desarrollados en la actualidad.   La cultura del gimnasio, del triatleta y del alfa man, que tiene en la década de los cuarenta años lo que llaman los nuevos treinta años, ha hecho cambiar el aspecto del hombre. Convirtiéndolo en más Hercúleo y sportivo que en el siglo XX, invitando a la exhibición de la carne trémula en la calle.                                                                                                                                                      La moda en la mujer, se ha concentrado notablemente, como explicaban Dolce&Gabanna en una entrevista reciente en Finantial Times, en tener un bolso de marca. La moda en el hombre, se dirige hacia tener una constitución física muscular o atlética, pero siempre en la tónica del aspecto saludable y exhibible.                                                                                                              Los tatuajes, los piercings, las depilaciones, el moreno, las manicuras, los cortes de pelo, las barbas, bigotes, operaciones de estética, operaciones de plástica y tratamientos de belleza de piel y cabello, son el máximo exponente de la moda en la actualidad.                                                                                     Si la modernidad y diversificación llegó al mundo de la moda desde las casas de costura hacia el perfume, un ente abstracto ligado en un imaginario ideal a una maison de mode. Ahora avanza en abstracción y hace que la moda se evada de lo textil y se adentre en lo carnal.                                                                        Tanto el hombre como la mujer, disfrutan de las fantasías creadas por las publicidades de moda, que proponen siluetas perfectas, pieles impolutas y rangos de edad sacados de contexto, a través de la moda en desnudez. O de la moda con patrones hiperfemeninos o hipermasculinos, que necesitan de una estructura corporal perfecta para ser factibles.                                                                   No es ya una cuestión superficial de tallas pequeñas, sino de aspecto desnudo de hercúlea belleza o venusiana idealidad.      Los intelectuales dedican ahora pues, sus esfuerzos a teorizar sobre el desnudo, especialmente el novum del desnudo masculino. Un tour de force de la cultura hipermoderna por relacionar la moda y las artes plásticas. Integrar  las artes aplicadas y el arte. El desnudo masculino es la moda, es el arte.                                                   Román Padín Otero