viernes, 26 de octubre de 2012

Superstars


Superstars                                                                                               La escena cultural necesita de expresiones contundentes que sean tan rigurosas como agiotistas. El carácter innovador del creador lleva implícita una actuación que sea cuando no convulsiva, al menos sí reflexiva. No vale el balbuceo, ni la interpretación, es necesaria la arriesgada actitud del que atrapa el deseo por la cola y lo convierte en creación innovadora y aperturista de miras hacia horizontes, de otro modo ignotos a la audiencia. Hay que se absolutamente moderno, como afirmó Arthur Rimbaud, y para serlo no convienen ni ataduras de escuelas, ni de autoridades. Sí conviene tener formación académica, además de conocer la postproducción del sistema internacional del arte, la cultura y la performance musical, en todas sus variantes. Es decir para ser una super estrella del siglo XXI, hay que conocer la escuela y entender el manejo entre autoridades, de otro modo será el creador, no una superestrella, sino una estrelliña local. En la escena cultural española, hay dos personalidades que sí saben entender la puesta en escena y el espectáculo con gran calidad y naturaleza agitadora. Alaska y Mario Vaquerizo, no sólo son estrellas televisivas recientes, sino que tienen una idea muy clara de la escena creativa rock y siguen esa senda con éxito de público y crítica. Alaska, lleva varias décadas formando parte de la esencia creativa española y desde que colabora con Mario Vaquerizo ha sacado lo mejor que llevaba dentro de un estilo radical y rompedor. En una de sus últimas incursiones artísticas han colaborado con otra superestrella, la galerista matritense Topacio Fresh, en la expoción “Superstars”, en la galería “La fresh gallery”. Un conjunto de fotografías instantáneas, naturales polaroids, que recogen toda la fauna moderna de la escena pop-rock-disco dance-arty creativa actual, retratados por Mario y Alaska. El resultado, que cita a Andy Warhol, es impecable, por fresco, alegre, divertido, ausente de pretensiones y cercano al público. Una superestrella lo es por mímesis con su público. La superestrella ilumina el panorama artístico con luz cenital que lo cubre todo e invita a advertir lo nunca visto antes. Topacio, Alaska, Mario y las cosas claras. Arte en estado puro, no retórica amparada por las instituciones públicas, sino arte a secas.
Román Padín Otero  

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