sábado, 8 de octubre de 2011

Un cuadro solo, el correo gallego 8.10.2011


Un cuadro solo
EL PINTOR RAFAEL CIDONCHA ha inaugurado una exposición en la sala Alterarte del campus universitario de Ourense, en la que bajo el nombre Un retrato de André Leon Talley, llena todo el espacio expositivo con una sola pieza. El gran cuadro realizado en óleo sobre lienzo del editor at large del Vogue americano, tiene un tamaño monumental, haciendo énfasis en la propia figura igualmente colosal de este especialista en moda.
La trayectoria como retratista de Rafael Cidoncha, está llena de encargos extraordinarios, abarcando su catálogo de efigies, desde el rey Juan Carlos, hasta el diseñador de calzado Christian Louboutin, pasando por el filósofo Bernard-Henri Lévy o Jesús Aguirre, Duque de Alba. Además son conocidos sus cuadros de paisajes, retratos de interiores y bodegones. Sus dibujos de grafito representan las formas enmarañadas de la naturaleza, lo cual pone énfasis en la apreciación abstracta que Cidoncha manifiesta tener del paisaje como disciplina. En otras de las facetas creativas del artista, la de escultor, fotógrafo y paisajista, se entrega también al tratamiento realista y figurativo de la visión pictográfica, poniendo en valor la calidad e importancia sobresaliente de la escuela figurativa española de pintura y escultura. Una forma de representación plástica, enormemente conocida fuera de nuestras fronteras y que sin embargo encuentra poco refrendo entre los centros de arte contemporáneo españoles, que suelen propiciar más la vertiente conceptual del arte de hoy.
Con esta exposición, el artista pretende destacar la importancia de la pintura de figuración como disciplina. Al presentar un cuadro solo en la sala se busca captar la atención de la audiencia en un solo soporte de trabajo. De manera que se desarrolle un paralelismo entre las muchas horas empleadas en la ejecución del cuadro y la concentración sin obstáculos en un trabajo único.
El retrato en sí, representa a André Leon Talley, vestido con una robe de chambre negra, zapatos de gala y un gesto aristocrático con la mano en la cintura. Dos tercios del fondo está cubiertos detoile de jouy con motivos chinescos y el tercio inferior es una monocromía bermellón. La composición evoca el retrato de Inocencio X, pintado por Velázquez en 1650. Y evoca asimismo, la revisión que del retrato papal hizo Francis Bacon en las más de cuarenta versiones que pintó del cuadro. En esta ocasión Cidoncha, retrata también un personaje solo, espacialmente aislado, rodeado de la elegancia de las telas suntuarias dentro de la ficción del sistema de la moda. Arte y moda bajo el sortilegio de la univocidad de la obra de arte.
Román Padín Otero


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